Dos ciudadanos bolivianos fueron interceptados y aprehendidos en inmediaciones de la exclusiva zona del Urubó, en Santa Cruz, como presuntos miembros de una peligrosa organización delictiva con ramificaciones en el Trópico de Cochabamba, implicada en el secuestro de la empresaria Vania Rojo Ferrufino.
El operativo fue confirmado por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, quien detalló que los sospechosos se desplazaban a bordo de un motorizado de alta gama. Durante la requisa preventiva, los efectivos decomisaron un arma de fuego, dinero en efectivo, teléfonos celulares y varias llaves pertenecientes a inmuebles y vehículos lujosos.
De acuerdo con el informe oficial de la cartera de Gobierno, al momento de verse rodeados por el contingente táctico, los aprehendidos intentaron frenar su captura ofreciendo un soborno de 100.000 bolivianos a los uniformados, intento que fue rechazado de manera inmediata por los agentes intervinientes.
Oviedo precisó que el grupo delictivo ya registraba antecedentes por delitos similares en Cochabamba y se encontraba tramando extender sus operaciones a la capital cruceña. Las pesquisas se habían activado la noche del 1 de octubre, cuando la víctima fue emboscada con armas de fuego por cuatro encapuchados en el barrio 24 de Noviembre de Montero.
Los captores exigían medio millón de dólares bajo amenaza de muerte. El Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) logró rastrear la línea extorsiva al vincularla a una billetera móvil digital YAPE, lo que permitió triangular la ubicación de los sospechosos mediante cámaras de seguridad en la zona de Valle Sánchez.
El comandante de la Policía, coronel Adrián Álvarez, confirmó que Rojo fue liberada sana y salva sin haberse pagado el rescate, fruto del despliegue táctico. La causa se mantiene en reserva para dar con el resto de los autores materiales y presuntos cómplices.







